Pasear los fines de semana, o cualquier día por las calles Toledo, Segovia, Bailén y Gran Vía de San Francisco nos hacen sentirnos inmersos en uno de los barrios de Madrid más clásicos, pero no por ello menos de vida en todos los aspectos.
En el Barrio de la La Latina las llamadas Cavas Alta y Baja forman parte de un trazado medieval de estrechas calles que tarde o temprano desembocan en las plazas de la Cebada o de la Paja. Hacia ellas multitud de personas caminan cada fin de semana una multitud amante del tapeo y el salir de cañas, actividades que vertebran en este barrio uno de los entramados de ocio y cultura más densos de la ciudad.

Pero la gastronomía polular de este enclave tan castizo huele poro las calles. Camionando nos podemos topar con lugares como el mítico Almendro 13 un local con dos plantas de estilo andaluz que combina las mesas bajas con los barriles para apoyar las consumiciones. Ideal para disfrutar de unas tapas con fundamento y de sus celebérrimos huevos rotos. En la Carrera de San Francisco se encuentra La Taberna Errante una propuesta de cocina 'casera y de la huerta' enmarcada en un ambiente de lo más propicio para charlar en buena compañía. Juana La Loca, se suele abarrotar los fines de semana de gente que acude en busca de las sofisticadas miniaturas que prepara León Bonaso.
En los alrededores de la Costanilla de San Andrés, en la misma plaza de La Paja, La Musa tiene dos espacios diferenciados, según se quiera comer o cenar en plan tapeo en su zona de barra o en un restaurante propiamente dicho. En la misma plaza el moderno restaurante Naia ofrece platos tan mediterráneos como creativos en un entorno muy relajado. Los amantes de la culinaria vasca encontrarán un rinconcito destacado en Txirimiri, espacio regentado por el chef Txema Larrañaga. Aquí se combinan los conceptos de bar, taberna y restaurante: pintxos y raciones tanto en barra como en mesas altas.

La Latina cultural. Entre teatros con historia y salas pioneras

A escasos metros del famoso punto de encuentro del Metro de La Latina, nos topamos con uno de los escenarios más emblemáticos de la capital. El Teatro La Latina se hizo famoso en la época de la revista por albergar las comedias de Lina Morgan (durante muchos años propietaria).
Luego llegó una etapa de zarzuela a cargo de José Luis Moreno y, en los últimos años, la dirección de Josep Maria Pou le ha devuelto el sello cómico albergando divertidas obras con famosos actores y monólogos de humor de moda.
Siguiendo con el carácter popular y moderno del barrio, el contrapunto a los teatros históricos son los escenarios alternativos. El Off La Latina, por ejemplo, es un espacio independiente y multidisciplinar que sirve de espacio para la experimentación cultural con el público y los propios artistas. El teatro, la danza, el flamenco, el jazz y los espectáculos infantiles se dan cita en una programación muy diversificada. En la misma línea de originalidad, se sitúa La Casa de la Portera. Su rompedor concepto de la línea entre los actores y el público queda plasmado en una experiencia de inmersión teatral donde somos testigos de la trama en el interior de una vivienda histórica. Allí, los artistas consolidados conviven con los emergentes en géneros como el drama, la comedia o el cabaré.