Con casi ya el noventa por ciento de las entradas vendidas, el Teatro Real levantará el telón para recibir desde hoy, hasta el próximo 9 de mayo, la representación de todo un clásico, «La Traviata»,una de las piezas más conocidas de la música, no sólo culta, de todos los tiempos. Y aunque lírica y musicalmente esté muy por encima de nuestra zarzuela (aunque también las hay de gran altura, no todo es género chico), la obra del compositor parmesano, romántico de pro, alberga unas connotaciones que hoy por hoy, al menos en cuanto a su masiva aceptación, la acercan en alguna manera a la música popular, aunque en ella, principalmente las sopranos, los cantantes puede pasarlas canutas.
Este carácter popular está demostrado si tenemos en cuenta que las dieciséis representaciones que van a tener lugar en el madrileño Teatro Real han agotado casi todas las localidades. Además de experimentos innovadores, al público, incluido el operístico le gustan sus clásicos. Y «La Traviata», basada libremente en «La dama de las camelias» de Alejandro Dumas hijo, es uno de sus títulos preferidos.
Este montaje es una coproducción de propio Teatro Real, el Teatro del Liceo, ña Scottish Ópera de Glasgow, y la Wels National Opera de Cardiff. La dirección musical es del maestro Renato Palumbo, la dirección escénica corresponde a David McVicar. En cuanto al reparto lo encabezan las sopranos Ermonela Jaho, Irina Lunga y Venera Gimadieva (que se alternarán en esa referencia operística que es Violetta Valery, papel siempre exigente) y los tenores Francesco Demuro, Antonio Gandía y Teodor Ilincai.
Joan Matabosch, director artístico del coliseo capitalino subrayaba el jueves durante la presentación del espectáculo que «queremos que sea una gran fiesta de la ópera, que se convierta en una ópera ciudadana», idea que vendrá refrendada por la representación del 8 de mayo que se podrá seguir en directo a través del Palco Digital (www.palcodigial.com) y a través de las grandes pantallas instaladas en la Plaza de Oriente y los museos del Prado y Thyssen.
«Estamos ante una obra de gran riqueza no sólo musical, sino también de una gran profundidad psicológica -explica Renato Palumbo-. La vi por primera vez a los once años y me cambió la vida, cambió mi manera de pensar. Musicalmente, es una obra que siempre cambia dependiendo de los distintos intérpretes.
Por su parte, la soprano moldava Irina Lunga subrayó que «Violetta es uno de los papeles técnicamente más difíciles y exigentes, es lo máximo». La albanesa Ermonela Jaho comentaba que «es una obra en la que no basta una buena técnica, si no transmites emoción yb sentimientos y consigues un diálogo entre tu voz, de corazón a corazón, con el público, no consigues nada».
Por último, el maestro Palumbo destacó que «dirigir a tres sopranos distintas sólo es un problema si eres tonto, pero es evidente que son tres caracteres distintos y tres formas de cantar y de lo que se trata de ajustar las cosas para obtener un nivel óptimo en todo momento».
Teatro Real. Del 20 de abril al 9 de mayo. Día 8, retransmisión en directo en www.palcodigital, y la Plaza de Oriente, y los Museos del Prado y Thyssen