El cantante dominicano presentó lo que él mismo ha denominado la vuelta a casa, ya que considera que esta es su segunda patria.
Nosotros no olvidamos "La Bilirrubina", que tanto escuchabamos allá por los finales de los ochenta, u otros temas de los que fue el máximo exponente de que los ritmos tropicales no solo no nos resulten ajenos, sino que hayamos pasado a ser una potencia en cuanto a su disfrute:
El mismo autor, así lo explicaba en la rueda de prensa de la presentación de su nueva gira por ciudades españolas
- «Los conciertos que dimos aquí en los noventa han marcado la historia de 4.40. No sabíamos lo que era estar un mes de gira, llenar plazas de toros. Todo eso nos pilló por sorpresa. Nunca podré olvidar cómo los españoles recibieron nuestras canciones. Y les puedo asegurar que, cuando llegamos, aquí no sabían bailar merengue, y yo, que no soy un gran bailador, tenía que enseñar en televisión cómo había que hacerlo. Y ahora les aseguro que hay profesores que nos pueden dar clases a nosotros».
Junto con su mítica banda, su aspecto desgarbado y siempre comprometido con sus letras, tendremos el lujo de poder verle y escucharle en diversos puntos de nuestro país.Será durante el mes de Julio, con citas ya anunciadas, hasta el momento, en Madrid (día 17), Barcelona (19), Murcia (30) y Cambrils (31). Con él viajan su banda, 4.40, y su más reciente disco, «Todo tiene su hora». Pero también esos temas que marcaron época, como «Ojalá que llueva café», «La bilirrubina», «Bachata rosa» o «Burbujas de amor», con los que no solo puso a danzar a medio planeta, sino que colaboró a la continuidad de nuestra especie: «Una vez una persona me dijo que por mi causa había tenido tres hijos, pero que yo no los había mantenido».
Durante la rueda de prensa de la gira y también de su nuevo trabajo, el buen humor fue la nota predominante en el encuentro que mantuvo ayer Juan Luis Guerra con los medios en la capital. El motivo era anunciar las fechas de los conciertos en España, aunque este objetivo se quedó a medias. Sí sirvió, en cambio, para que el músico dominicano hiciera un interesante repaso a su carrera: «Fui a estudiar a Berklee en el año 79 u 80 con la idea de ser un músico de jazz, muy lejos de la música autóctona. Quería ser como Pat Metheny, y también hacer música de big band, como Count Basie o Duke Ellington. Pero al regresar a Santo Domingo me di cuenta de que tenía la obligación de trabajar algo más popular, y así empezó 4.40».
Además explicó que en este viaje a sus raíces musicales, incluso se fue más atrás para explicar de dónde salen frases como «quisiera ser un pez para bordar de corales tu cintura»:
-«Todo me inspira, el amor de Dios, de mi esposa, de mis hijos, cosas que leo en el periódico... Cuando le decía a mi mamá que quería ser músico, me decía que tenía que estudiar una carrera paralela. Pasé por contabilidad dos días. Después me inscribí en Filosofía y Letras, y pude empaparme de Neruda, Vallejo, Lorca... de metáforas. Y poco a poco desarrollé mi forma de componer».

Bienvenido de nuevo, maestro.