Si todavía no conoces el maravilloso enclave donde se encuentran las llamadas Hoces del Duratón, te proponemos una escapada de fin de semana donde podrás uno de los parajes naturales más bonitos de las cercanías de Madrid.
Dicen que hay dos maneras de conocerlas; desde arriba y desde abajo. Nos explicamos, queremos decir que las vistas desde lo alto son impresionantes, pudiendo observar el camino del río y las bruscas caídas rocosas de más de cien metros de altura. Paisajes cortados donde es imprescindible tener cuidado al acercarse a estos precipicios.
Para llegar hasta el lugar estrella, aquel que ocupa La famosa ermita templaria de San Frutos, podemos acceder en coche desde la localidad de Sepulveda, pero eso sí, preparar calzado deportivo o cómodo, es importante, ya que sólo está permitido aparcar a más o menos un kilómetro de las ruinas.
Con el fin de conservar el entorno hace ya años que se prohibió llegar con cualquier vehículo a motor, ya que también es un gran ecosistema de cría de aves, sobre todo nos llamará la atención la presencia de grandes buitres que siempre están sobrevolando el lugar.
Una vez arriba hay un montón de miradores en los que sentarse a contemplar panorámicas del paisaje, pero lo cierto es que recorrer las Hoces por el río, encajonados entre los cortados, es si cabe aún más sobrecogedor. En el primer caso, no hacen falta más que un buen par de botas o zapatillas como dijimos, y en el segundo un bañador y 40 euros para alquilar una piragua. Físicamente, ninguna de las dos opciones es muy exigente. A pie las rutas son facilitas y en el río el agua está embalsada, así que no hay rápidos ni corrientes que requieran una pericia especial. Hace falta saber nadar, claro, pero poco más.
La ermita de San Frutos suele estar poco masificada, pero hay un mirador bastante cerca al que merece la pena asomarse. Si conseguís un rincón tranquilo y tenéis la suerte de que pasa algún buitre cerca de vosotros, veréis el impresionante tamaño que tienen y oiréis el ruido del batir de sus alas. Para los amantes de las aves, es una cita obligada.
Si os decidís por las piraguas, hay bastantes empresas que se dedican a alquilarlas y a realizar rutas guiadas. Aunque en el primer caso uno va sólo y hace lo que le parece, el área visitable es menos espectacular. Merece la pena ir con una empresa, que suelen contar con permisos para entrar en la zona más bonita. Al haber menos gente haciendo ruido, es mucho más fácil disfrutar de la impresionante fauna avícola de las Hoces.
Si os animáis, no os arrepentiréis. Y ya sabéis, si os sentís muy urbanitas y no os apetece acercaros a Sepúlveda, la buena cocina de asador es una maravilla.
Un plan perfecto para una escapada de un día o un fin de semana con encanto.